Cuando se habla de calibración, la mayoría de las plantas piensa primero en temperatura, peso o presión. La humedad relativa suele quedar en segundo plano, como una variable “de referencia” más que un parámetro crítico. Es un error que puede salir caro, especialmente en sectores donde la humedad afecta directamente la estabilidad de un producto: farmacéutica, alimentos, cosmética y almacenamiento de materias primas sensibles.
Qué mide un termohigrómetro y por qué es más complejo de lo que parece
Un termohigrómetro mide simultáneamente dos variables: temperatura y humedad relativa. Esa doble función ya lo hace más complejo de calibrar que un termómetro simple, porque ambos sensores deben evaluarse de forma independiente y bajo condiciones controladas.
La humedad relativa, además, es una variable especialmente sensible a factores externos: cambia con la temperatura ambiente, con la altitud, con la presión atmosférica y con el tiempo de estabilización del sensor. Esto significa que un termohigrómetro descalibrado no solo da un dato impreciso: puede dar un dato que parece razonable pero está sistemáticamente desviado, sin que nadie lo note hasta que aparece un problema de calidad.
Por qué la humedad necesita la misma trazabilidad que cualquier otra medición
La trazabilidad metrológica de un termohigrómetro funciona igual que la de cualquier otro instrumento: su valor de humedad debe poder rastrearse, mediante una cadena documentada de comparaciones, hasta un patrón de referencia acreditado. En el caso de la humedad, esto suele implicar el uso de soluciones salinas saturadas o generadores de humedad certificados, calibrados a su vez contra patrones primarios.
El problema es que, al ser una variable menos intuitiva que la temperatura, muchas plantas calibran solo el sensor de temperatura del equipo y asumen que el de humedad “viene bien de fábrica” o no requiere el mismo rigor. Esa suposición es la que genera certificados incompletos: documentos que reportan temperatura trazable, pero humedad sin ningún respaldo metrológico real.
Dónde la humedad sin trazabilidad se convierte en un problema real
Estabilidad de productos farmacéuticos. Muchos medicamentos y materias primas tienen rangos estrictos de humedad relativa para mantener su estabilidad química. Una desviación no detectada puede comprometer un lote completo sin que se note hasta análisis posteriores.
Almacenamiento de alimentos. La humedad fuera de rango favorece el crecimiento microbiano, afecta la textura y acelera el deterioro de productos sensibles, incluso cuando la temperatura está dentro de parámetros normales.
Cámaras de estabilidad y validaciones. En estudios de estabilidad regulados (farmacéutica, cosmética), tanto la temperatura como la humedad deben estar documentadas con trazabilidad completa. Un sensor de humedad sin calibrar invalida el estudio completo, no solo el dato puntual.
Mapeo térmico y de humedad. Cuando se hace mapeo de una cámara o almacén, los data loggers utilizados para registrar humedad también deben estar calibrados y trazables. Un mapeo con sensores de humedad sin respaldo metrológico no cumple con normativas como FDA o WHO TRS 961, aunque la temperatura sí esté correctamente documentada.
Qué debe revisar tu empresa en la calibración de termohigrómetros
- Que el certificado reporte calibración de temperatura y humedad por separado, con su propia incertidumbre para cada variable.
- Que el laboratorio tenga acreditación ISO/IEC 17025 específicamente para el alcance de humedad, no solo de temperatura.
- Que se indique el método y los puntos de calibración utilizados (por ejemplo, qué porcentajes de humedad relativa se evaluaron).
- Que la frecuencia de calibración considere el uso real del equipo: un termohigrómetro en una cámara de estabilidad crítica no debería tener la misma frecuencia que uno en una oficina.





